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28/10/2009

Actriz, músico, escritor, modelo o empresaria... ¿se puede ser todo a la vez?

Fuente: 20minutos.

¿Qué hace Lydia, la estirada policía de la serie Los misterios de Laura, cantando bossa nova en sus ratos libres? Pues acordarse de cuando trabajaba en Tokyo y "disfrutar del momento". La solución a este enigma está en la doble cara de Laura Pamplona, actriz que ha puesto a prueba sus dotes musicales en Sweet Wasabi, dúo formado junto a su marido, Pedro Barceló, que ya tiene en la calle Área de servicio, un disco "fácil de oir".
"Hace dos años decidí retomar las clases de canto y me di cuenta de que me gustaba tanto o más que interpretar", admite la golfa de Aquí no hay quien viva. Este proyecto, que "no hubiera interesado" a las discográficas por la "evidente" enfermedad de la industria, surge como algo propio y arriesgado, y que recuerda al sonido natural de los años 60 o 70. El álbum se grabó en 2008, con varios amigos y mucha "libertad".

Compatibilizar dos profesiones tan exigentes como las de actriz y cantante no es fácil, "la dificultad radica en el tiempo libre que te deje uno u otro y en el cuidado de la voz", explica Pamplona a 20minutos.es. Lo importante, añade, "es transmitir una serie de sentimientos al espectador o al oyente". Entre sus referentes musicales, cita a Chet Baker, Jamie Cullum o Pearl Jam, una variedad que a ambos les parece "divertido" reflejar en sus letras y melodías.

Tom Waits y la inspiración

De un directo de Tom Waits se extrajo el nombre de Marlango, grupo que lidera una cara conocida de la gran pantalla española, Leonor Watling (Los Crímenes de Oxford), que en estos momentos se encuentra en el estudio grabando su cuarto álbum de estudio. Y Tom Waits fue el que enamoró a la explosiva Scarlett Johansson para lanzarse a la piscina y publicar el pasado año, entre gran expectación, Anywhere I Lay My Head.

La intérprete de Vicky Cristina Barcelona acaba de estrenar Break Up, su "pequeño proyecto entre amigos" junto a Pete Yorn y ha anunciado que debutará en Broadway con la obra Panorama desde el puente, de Arthur Miller. Éstos son algunos de los cambios de registro que más han atraído al público en los últimos tiempos, dejando en pura anécdota las incursiones en la música, por ejemplo, de Victoria Abril -dos álbumes- o Antonio Banderas y su mariachi.

Las grandes estrellas internacionales, en cualquier caso, gozan de una capacidad –producto casi siempre de una completa formación- para adaptarse a cualquier medio, véanse los ejemplos de Hugh Jackman y la última y laureada gala de los Oscar, Ewan McGregor y Moulin Rouge o la mismísima Beyoncé Knowles, que bien vale para interpretar a una tal Exuperancia en Austin Powers o triunfar en medio mundo con Single Ladies. Nuestra Penélope Cruz aún tiene mucho que demostrar en esto, o si no, atentos al estreno de Nine.


Una delgadísima línea roja

Y es que lo de pasarse al cine supone muchas veces para una estrella consagrada de los escenarios una tentación difícil de superar. Desde David Bowie (Dentro del laberinto) hasta Madonna (Buscando a Susan desesperadamente, Evita), pasando por Hombres G (Sufre mamón) o Elvis (Viva Las Vegas); todos picaron. Y en algunos casos es harto difícil distinguir la delgadísima línea roja que separa una faceta artística y la otra.


¿O qué fueron antes Frank Sinatra y Barbra Streisand? ¿Actores o cantantes? Definir el camino suele ser, hasta para los propios interesados, un proceso que suele durar años. Ocurre con aquellos actores que se descubren como excelentes directores de películas, como Clint Eastwood, que va a estrenar en breve Invictus y prepara Hereafter, Mel Gibson o Sofía Coppola, que debutara como actriz en la saga El Padrino. O con compositores que juegan en serio con la literatura y dejan aflorar su vasto talento: Dylan, Sabina…

Leornard Cohen lo hizo al revés, publicando su primer poemario cuando era un joven estudiante. José Saramago ha escrito libretos de teatro y hasta guías turísticas, Ray Loriga cogió la cámara y dirigió a la mismísima Paz Vega en Teresa, el cuerpo de Cristo y Carla Bruni ha decidido que, después de pasar por la pasarela, la música y el Elíseo, ahora lo suyo es ser actriz: en 2010 rodará a las órdenes de Woody Allen.

Combinaciones y casos singulares

Las combinaciones son infinitas. Mucho deportista que vio truncada su carrera se pasó a la guitarra o el micrófono, ahí están el surfero Jack Johnson o el por poco futbolista del Real Madrid Julio Iglesias; y hoy día, no es nada raro encontrar en cualquier celebridad un empresario o empresaria en ciernes, como Eva Longoria, "emocionada" propietaria de una cadena de restaurantes, o la maniquí española Nieves Álvarez, que puso en marcha la heladería Bajo cero junto al modisto Roberto Torretta.

Hay, no obstante, algunos casos recientes de cambio de chaqueta que rozan lo singular. La modelo Helena Christensen ha llevado a cotas altas su mayor hobby, el de fotógrafa, firmando numerosos trabajos en revistas del sector. Por su parte, Brad Pitt ha hecho aún más pública su devoción por la Aquitectura. Propietario de varios estudios, realizó hace pocas semanas una visita al Centro Cultural Internacional Óscar Niemeyer de Avilés.

Por otro lado, el publicista catalán Luis Bassat ha debutado con relativo éxito en el reality de La Sexta El Aprendiz, en el que intenta encontrar al empleado perfecto. Y es conocida la ausencia del cineasta Woody Allen durante años en la fiesta anual de los Oscar de la Academia Hollywood por sus ineludibles conciertos de jazz en Nueva York, todos los lunes y tocando el clarinete, con la The New Orleans Jazz Band. Al contrario de lo que pudiera parecer, ésta es su verdadera pasión: "La música hasta los años cincuenta para mí no era sólo música, era el verdadero sustento de mi vida".
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