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30 jul. 2007

El movimiento chileno de Liberación Digital, en Smart Mobs

Smart Mobs recoge en It happens in Chile una reseña acerca de lo que se está empezando a configurar como una auténtica smart mob de esas que le gustan a Howard Rheingold: el movimiento de Liberación Digital, una resistencia surgida en Chile de manera completamente espontánea al trascender a la opinión pública el vergonzoso acuerdo firmado por el gobierno del país con Microsoft. En virtud de dicho acuerdo (texto íntegro), la empresa de Redmond recibe los parabienes gubernamentales para cosas tan demenciales como ser la única plataforma que se enseñe en las escuelas, la que sea preciso tener para relacionarse con la Administración, la que se beneficie de programas públicos para la informatización de las PYMES, o la que acceda a los datos del Registro Civil y otros repositorios públicos para desarrollar proyectos en distintos frentes sociales, como gestión ciudadana, gestión municipal, educación, capacitación, fomento empresarial o innovación. Y todo ello, sin mediar concurso público de ningún tipo y en el contexto de una total falta de transparencia.

El acuerdo fue firmado por Craig Mundie y el ministro de Economía chileno, Alejandro Ferreiro, el pasado 9 de Mayo, pero no fue conocido por el público hasta que el 18 de Julio fue denunciado por el senador Alejandro Navarro durante una sesión en la Cámara. Desde el momento en que trascendió el acuerdo, cientos de blogs y comunidades se han hecho eco de la protesta, y la denuncia ha trascendido ya a los grandes medios e instituciones, así como a otros políticos de relevancia. Toda una muestra de política hecha en la red, de resistencia ciudadana ante un escenario que haría las delicias de Bill Gates en aquella formulación que hizo de la estrategia de Microsoft en sus primeros años: a computer on every desk and in every home, running Microsoft software. Todavía es pronto para conocer la verdadera trascendencia de movimiento de Liberación Digital y cuales serán sus efectos sobre el acuerdo, pero al menos si hay una cosa segura: ninguno de los implicados en él esperaba semejante visibilidad ni el tener que llegar a dar tantas explicaciones a tanta gente. Y es que la reputación de una empresa que emplea acuerdos como ese para expandirse pasa a ser automáticamente tan cuestionable como la inteligencia del ministro que lo firmó.

Fuente: Blog de Enrique Dans.

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